La productividad como clave de la rentabilidad

El término productividad se puso de moda, a nivel masivo, durante los primeros años de la “Convertibilidad”, cuando el entonces Ministro de Economía de la Nación, el Dr. Domingo Cavallo, suspendió los aumentos de sueldo por negociaciones paritarias, y estableció que no habría aumentos si no estaban sustentados por la correspondiente mejora de la “Productividad” de la empresa.

Traigo a la memoria esta situación para comenzar explicando porque es tan importante monitorear permanentemente los índices de productividad de una empresa. Por definición, la productividad es la relación entre los bienes obtenidos y los bienes puestos en juego, dicho en forma más amigable, es la relación entre lo que obtuve y lo que me costó obtenerlo. Ahora si podemos deducir porque es tan importante tratar que esta relación sea la mayor posible, ya que de esta forma se tiene que al aumentar la productividad se utilizan menos recursos para producir lo mismo o se produce más con los mismos recursos puestos en juego, por supuesto esto impacta directamente en los costos de los productos, de ahí su importancia.

Para transitar el camino que nos lleve a un aumento de productividad, debemos actuar sobre todas las áreas de la empresa, en forma simultánea e integrada. Por lo tanto, con el encargado de mantenimiento, se deben coordinar los planes para lograr que las máquinas funcionen con los ajustes y niveles de producción que se establecen en los manuales confeccionados por los fabricantes de las mismas, y cuando esto no puede ser así, saber cuales son las causas que hacen que estemos trabajando de esta forma. Se debe transitar un camino en pos de aumentar la incidencia del “mantenimiento preventivo” en detrimento del “mantenimiento correctivo”, de esta forma podremos programar los paros de las máquinas para que afecten menos los niveles de producción. Se deben llevar controles específicos para determinar que repuestos deben ser originales y cuales se pueden reemplazar por alternativas no originales, en función de los rendimientos y duraciones de cada uno.

Implementado un “Sistema de Control de Calidad”, podremos cumplir con las exigencias requeridas por nuestros clientes, a lo largo del tiempo, y fundamentalmente disminuir los porcentajes de mermas y reproceso, que lo que provoca es una disminución de la facturación, en el caso de las mermas, porque se van produciendo en las distintas etapas del proceso productivo, con lo cual se ocupa capacidad de máquina en procesar producción que luego pasará a formar parte del scrap, a un costo mayor que el de la materia prima, ya que tiene el costo de los procesos realizados, y en el caso de los reprocesos, porque se ocupó capacidad de máquina en producción que no se podrá facturar, sino que se tiene que volver a procesar.. Logicamente, se disminuyen los reclamos de los clientes por deficiencias de calidad, generando una relación de confianza con los mismos, que redunda en una fidelización hacia nuestros productos, que a la larga produce un aumento en las ventas.

Otra área importantísima de la empresa es la de “Programación y Control de la Producción”, la cual debe recibir del Ärea Comercial el Plan de Ventas, y en función de éste, realizar la asignación, según el óptimo balance de las diferentes líneas de producción, para lograr el máximo de eficiencia. En función de esto, debe interactuar con compras, para tener los materiales, insumos y auxiliares para producir, en tiempo y en forma cuando sean requeridos. Una vez realizado esto es el que proporciona las fechas de entrega a Comercial, para que se los comunique a los clientes. Debe, mediante el control de producción, monitorear, que lo que se programó se cumpla dentro de los plazos establecidos, y cuando se produce una desviación tomar inmediatamente las medidas correctivas para solucionar el inconveniente.

La “Gestión de Aprovisionamiento” también es de fundamental importancia, ya que se debe calcular el  PDO (Pedido de Dimensiones Öptimas), para cada producto a los efectos de lograr el equilibrio conveniente entre el Costo de Inactividad (costo que se tiene por tener el dinero invertido en materiales que no van a ser utilizados inmediatamente), y el Costo de Oportunidad (que es lo que se deja de facturar por no tener el producto cuando lo solicita el cliente). Como esto es muy engorroso de realizar para cada ítem que se debe comprar, cuando se maneja una gran cantidad de materiales, lo que se hace es una clasificación ABC, según el costo anual valorizado de cada producto, siendo los productos A, los de mayor valor, y los C, los de menor valor, en función de esta clasificación se determina la frecuencia de compra de los materiales involucrados en cada rango, siendo las compras de los productos A, los que se compran mas seguido, ya que son los que más influyen en el Costo de Inactividad., y los C, los que se compran más espaciados, ya que su incidencia es menor.

Otro aspecto a tener en cuenta es el “Control de Inventarios”, mediante el cual se determinar cual es la reserva reguladora (es la existencia que se debe tener de cada ítem, al momento de generar la Orden de Compra), a los efectos de que la cantidad en cada caso sea la óptima en función del consumo estimado, del tiempo que se requiere desde que se realizó el pedido de reposición, hasta la llegada efectiva del producto al depósito, y también se debe tener en cuenta todos los inconvenientes que se pueden producir y no están bajo nuestro control, como ser demora en entregar por parte del proveedor, picos de demanda de producción, etc. Cuanto mayor sea la incertidumbre, mayor deberá ser la Reserva Reguladora. Es muy importante tener los niveles de existencias adecuados, ya que si se incrementan las cantidades, además de generar un mayor costo financiero, y perjudicar el cash flow de la compañía, se generan mayores costos por mayor capacidad del depósito, mayor pago de energía, en caso de necesitarse refrigeración o calefacción se aumenta el espacio a acondicionar, con el consiguiente aumento del gasto de energía, mayor dotación de personal para un depósito de mayores dimensiones, etc.

Otra área importante, es la Métodos y Tiempos. Utilizando la técnica de muestreo o la de cronometraje, se realiza, primero el relevamiento de los métodos existentes, se hace el análisis crítico del mismo, mediante el cual se cuestiona totalmente el método actual, eliminando todo lo que es innecesario e improductivo, se establecen varias alternativas varias alternativas, se selecciona la mejor, se cronometra, para determinar el estándar, y se implementa. Con el cronometraje se debe realizar Nivelación de Ritmo, a los efectos de obtener el tiempo nivelado, y luego aplicarle los suplementos, que tienen en cuenta los tiempos necesarios para la recuperación de la fatiga, el cual es un porcentaje del tiempo normal, y varía según el tipo de trabajo que se trate.

Una vez determinado los estándares para cada tarea, se puede diseñar un Sistema de Incentivos por Producción, mediante el cual se generan curvas de incentivo, escalas, donde a cada nivel de producción le corresponde un valor de premio en $, premiando así al que más trabaja, con una mejor paga.

No es el objetivo de este artículo explicar los temas en detalle, ya que se tornaría demasiado extenso, lo que se busca es mencionar las herramientas con las que contamos para aumentar la Productividad.

De todas formas quiero hacer hincapié en lo importante que es realizar todo esto que mencioné en forma sistemática y permanente. Con la determinación de los estándares, y con el análisis crítico de todos las tareas en todas la áreas de la empresa se tiene los niveles de producción optimizados, y de estos se nutre Programación y Control de la Producción para exigirle a Producción los niveles a los que debe llegar, pero también tenemos controlados los niveles de mermas y reproceso, el mantenimiento se ha optimizado y los equipos se encuentran trabajando correctamente, las gestiones de Abastecimiento y Control de Inventarios, también es han racionalizado, con lo cual podemos calcular un valor de Productividad Estándar, que es la productividad máxima que podemos obtener trabajando en las condiciones que hemos establecido. Todos los meses debemos calcular la Productividad Real, que es la que  surge realmente de los bienes producidos y los recursos empleados para producirlos.

La relación entre las Productividades Reales y Estándar, nos da el llamado Índice de Organización:

IO (%) =                 Productividad Real      x  100=

Productividad Estándar

Este índice nos indica con que eficiencia estamos trabando, es un indicador netamente industrial, lógicamente cuando más cercano a uno sea el valor, mejor estaremos a nivel de eficiencia industrial.

De acuerdo a mi experiencia, la mayoría de las empresas que no calculan y controlan sistemáticamente sus valores de productividad, tienen un valor del IO de entre 60 y 70 %, eso quiere decir que están desaprovechando entre 30 y 40 % de los recursos empleados en la producción de los bienes, con respecto a lo que debería utilizar, quiere decir que sin ningún tipo de inversión tecnológica puedo realizar lo mismo gastando entre un treinta y un cuarenta por ciento menos. Obviamente, no estoy en contra de inversión en tecnología, lo que quiero manifestar, es que se puede optimizar sin invertir, y de todas maneras si se decide invertir, igual se debe realizar el proceso de optimización y racionalización, sino la tecnología que se incorpora, se verá afectada de la ineficiencia con que se trabaja, y seguramente aumentaremos la producción y la facturación, pero no a los niveles que deberíamos.

Me interesa dejarles una visión muy importante, de cómo, mediante un proceso de aumento de productividad, y la incorporación de métodos y tiempos, con la implementación de un sistema de incentivos por producción, brindamos la solución a uno de los problemas más importantes con los que se encuentran las empresas en estos momentos, que es la incorporación de mano de obra calificada y su retención a manos de la competencia.

Si los procesos están optimizados,  los requerimientos de mano de obra serán menores para un mismo nivel de producción, y si a esto le agregamos que disponemos de un sistema de incentivos por producción, podemos abonarle un premio en función de la producción que realiza, cuyos valores estarán alrededor de un 30 % en el máximo de la escala, de esta forma el valor de cada unidad producida, para la empresa tiene un costo menor, y los buenos colaboradores, cobrarán un salario mayor que en las otras empresas del rubro, con lo cual se logra la migración de la mano de obra capacitada desde las otras empresas hacia la nuestra, y se disminuye la rotación, con todo el ahorro que esto implica para la empresa en capacitación, ya que los salarios son mayores a los de la competencia, se genera un círculo virtuoso de aumento de producción, con aumento de productividad, disminución de costos y aumento de salarios para la mano de obra capacitada.

Ing. Marcelo Di Salvo

Asesor Integral de Empresas

medisalvo@gmail.com

(011)1568699621

Los comentarios están cerrados.